final te deja al borde del colapso. Eso sí, cuidado con las porciones. Engordar, engordaremos igual, pero al menos, por ser muy consistente, admite tamaños discretos. Siempre es un consuelo.
Yo hice una para la casa de mis suegros en el campo. Allí siempre hay cuñados, sobrinos y visitantes varios. Es decir, abundancia de inocentes conejillos de indias sobre los que dejar caer el obús alimenticio que traía. La hice pequeña, del molde de 20 centímetros, para que tuviera cierto porte y altura. Como era la primera vez que la preparaba, le saqué una fina muestra, a modo de melón calado, para probarla, y llegué a la conclusión de que era sumamente improbable que envenenase a nadie. De hecho, no pareció que se le hicieran muchos ascos: duró en la mesa unos veinte minutos, y fue consumida en medio de ese elocuente silencio que tan halagador nos resulta a los cocinillas. En serio, no es nada difícil y merece sobradamente la pena.
Receta de tarta de queso curada, membrillo y nueces:
Ingredientes:
- 250 gramos de queso curado, yo le puse uno muy curado de oveja.
- 2 yogures naturales.
- 1 medida del vaso de yogur de leche.
- 200 ml. de nata de montar.
- 150 gr. de nueces peladas y troceadas, menos algunas que se dejan enteras.
- 50 gramos de maicena.
- 150 gramos de azúcar.
- 4 huevos.
- 150 gramos de galletas.
- 50 gramos de mantequilla.
- 200 gramos de dulce de membrillo.
- 100 ml. de agua.
- 1/2 tarrina de queso mascarpone y 2 cucharadas adicionales de azúcar.
Preparación:
Precalentamos el horno a 200º y mientras trituramos las galletas en la Thermomix unos segundos, o a martillazo limpio.
Nos lavamos las manos, que quién sabe dónde han andado antes, y con la punta de los dedos vamos deshaciendo la mantequilla en las galletas picadas hasta que nos salgan unas migas bastante sabrosas. Con las manos mojadas, vamos pegando esta masa por el fondo de un molde desmontable de 20- 22 centímetros, procurando cubrir la unión del fondo con las paredes para prevenir un escape indeseado. Lo ponemos al horno diez minutos, lo sacamos y reservamos. Bajamos la temperatura a 180º y batimos el queso, los yogures, la leche, la nata, la maicena, el azúcar y los huevos. Cuando la masa esté fina y sin grumos, me hacéis el favor y probáis un poco, para que os hagáis una idea de lo que os espera. Sí, sé que lo haríais de todos modos. Se cometen muchos pecados en la soledad de la cocina.
Se vierte en el molde y se lleva al horno. En la receta original ponía 35 minutos, pero pinché con la brocheta y estaba crudo. A mí me llevó en total unos 45 minutos, pero eso ya sabéis que depende del horno de cada uno. La brocheta debe salir limpia, si saca sólo un poquito de masa que se ve cuajada, está listo, porque la gracia de estas tartas es que queden más jugosas por el centro. Es conveniente ponerle un papel de aluminio por encima a los 30 minutos de estar en el horno, porque la superficie se dora mucho.
Una vez que la tarta está cocida, la sacamos y, mientras que se va atemperando, batimos en la batidora, o en la Thermomix velocidad cinco y sin temperatura, el membrillo y el agua. Nos debe quedar una crema cómoda para untar. Cuando la tarta está tibia, se extiende por encima esta crema y se le añaden las nueces troceadas. Por último, se mezcla la media tarrina de mascarpone con las dos cucharadas adicionales de azúcar y se va untando por los laterales de la tarta, para que nos sirva de pegamento para las medias nueces que hemos dejado sin trocear. Y también porque pega más que la nata montada. Y porque está buenísimo. Todo hay que decirlo.
Así que animaos, y a triunfar como Los Chichos. Es fácil.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.