Buscar este blog

domingo, 17 de noviembre de 2013

TORTA DE ACEITE CON MASA DE PAN

La base de esta receta, y de otras muchas, me la ha dado mi suegra, Catalina, una maravillosa mujer que no es de este mundo, con manos y paciencia de ángel para la cocina y para la vida en general: junto a Tomás, mi  sufrido suegro, ha criado a siete bestias pardas, en igual número que los niños de Ëcija y las plagas de Egipto (sus hijos), y ha conseguido civilizarlos, hasta el punto de que pasan por seres humanos, y a dos aguerridas chicas curtidas en mil batallas, que han logrado sobrevivir y medrar en tan revuelto ambiente (sus hijas). Y también ha tenido tiempo y cariño para  acoger bajo su ala a todos los agregados/as  que la familia ha ido adquiriendo. Te quiero mucho, suegra. Y tus recetas son todas estupendas, y eso que, según me has confesado alguna vez, no te gusta cocinar. Pues anda, que si llega a gustarte....
Esta en concreto es una forma tradicional de aprovechar restos de masa de pan, cuando antes se amasaba para la semana entera en las casas. Y es una receta muy del sur, donde hacemos muchos dulces con aceite de oliva y también con almendras, herencia tan árabe como judía, y siempre afortunada. Yo la he adaptado a mi gusto. Os cuento:
Hacemos una masa de pan con 500 gramos de harina de fuerza, una cucharadita de sal, una cucharada de levadura en polvo, 100 gramos de azúcar moreno y 325 ml. de agua. Ojo, que no toque la sal con la levadura, que nos la estropea. Mezclamos y amasamos a fondo diez minutos, o cinco en velocidad espiga con la Thermomix, y dejamos el tema a temperatura ambiente hasta que se nos hinche como al doble. Yo prefiero dejarlo toda la noche en la nevera. Aparte, cogemos un vaso de aceite de oliva y rehogamos en él, a fuego muy suavito, porque si se arrebata está malísimo, dos o tres cucharadas de anís verde y otras tantas de sésamo. Precalentamos el horno a 220º. Cuando este aceite está frío, tenemos que mezclarlo con la masa de pan, y al principio ésta no admite bien la intrusión y empieza como a abrirse. Cuestión de perseverancia y de amasar un poco más. Cuando ya el aceite está integrado, formamos con esta masa un rectángulo que nos ocupe la bandeja del horno (si vamos a hacer una grande) que habremos forrado con papel para ello, o bien tomamos bolas que aplastaremos hasta formar tortas, y las pondremos en la bandeja forrada, pero dejando buena distancia entre unas y otras, porque si no se nos pega todo el contubernio. Cubrimos la superficie con almendras y más azúcar y al horno con ello. Cocemos de 25 a 35 minutos, hasta que vemos que está dorado, vigilando al final porque las almendras se nos pueden quemar. Y nos sale esta cosa inmensa, buenísima y hasta sana, por lo del aceite y las almendras. Siempre que no se empapuce uno medio kilo de una sentada, que de todo hay en esta vida....
De cualquier manera, se congela bien en trozos, hasta dos meses. Si queréis, claro.


¡Soy la madre de todas las tortas de aceite!


























No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.