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| Ejemplar de truñus horribilis en el primer estadío evolutivo. |
Los angelitos salen huyendo despavoridos, al violín se le saltan todas las cuerdas, la cantata barroca se convierte en la banda sonora de "El horror de Amityville" y, tras la conmoción inicial, comprendo que la receta no está bien, o es que yo soy muy torpe, porque es lógico que una cosa que lleva tanta manteca, si no la pones en algo que la contenga, se esparrama de un modo indecente. Eso sí, la guarrería resultante esta buenísima. Tanto, que comprendo que no la voy a desperdiciar. Trituro el asunto, lo mezclo al resto de la masa y resurge de nuevo, cual ave fénix. No me miréis así, caramba.
Segundo intento:
Amaso el engendro resultante con más harina, más almendra y más de todo y saco unos moldes de muffin que tengo de silicona. Corto las piezas con el cortapastas y meto cada pieza en una cavidad, decentes y recogiditas.
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| La fase intermedia evolutiva Pithecantropus polvoronis |
Sigo el resto de la receta y, ahora sí, sale algo espectacular, buenísimo y muuuuuu bonito:
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| Polvoron sapiens |
Ea. Ya he cumplido con mi obligación y puedo prepararme con ánimo sereno para el rosario de comidas diversas amistoso-familiares, regadas por los consabidos comentarios de temas tan soslayables como éstos:
1) Si estás más gorda o delgada, (no)
2) Si tus niños han sacado o no buenas notas (no: y además eso es mentarme a la bicha)
3) De las buenísimas notas que han sacado los suyos (imposibles de ignorar) Con "suyos" me refiero a los "suyos" de ese "él"/"ella", que hay en todo grupo humano con vínculos consanguíneos, y del que todos tenemos nuestra versión particular autóctona. La verdad de Dios.
4) De lo bien que vivíamos cuando gobernaba (.....), y qué pasará en España a partir de las últimas elecciones (en este punto salgo a vomitar discretamente en una maceta alejada. Perdón)
Porque, como todos sabemos, amigos, la familia es lo mejor y lo peor que le puede ocurrir a uno, y ante estas situaciones uno sólo tiene dos salidas dignas:
-Comer y beber
-Comer, beber y criticar. Si lo haces en la compañía adecuada, puedes pasar un rato muy divertido. Y si lo acompañamos de exquisitos polvorones y lo que se viene llamando "oreja de goma", tanto mejor...
Receta:
-325 gramos de harina
-170 gramos de manteca de cerdo
-100 gramos de almendra molida.
-80 gramos de azúcar glas, más otro tanto para la decoración
-.1 cucharadita de canela en polvo.
-Ralladura de un limón.
-Un chorrito de anís o de vino dulce.
-Ajonjolí, un par de cucharadas.
Se ponen la harina y la almendra molida en una sartén y se van tostando, removiendo con una cuchara de madera constantemente. Cuando el conjunto se pone de color crema, se aparta y se deja enfriar.
Una vez frío, se añaden todos los ingredientes y se amasan bien. Tiene que quedar una masa suave y manejable, con tacto de plastilina. Todo parecido debe terminar ahí. Si queda arenosa y se desmorona, hay que añadir más manteca, pero poco a poco hasta lograr la textura justa. Y si queda demasiado grasienta, se puede añadir más almendra molida. Mejorará en sabor.
Metemos la masa en la nevera media hora.
Encendemos el horno a 180º y lo dejamos precalentar diez o quince minutos. Sacamos la masa y la extendemos con el rodillo, pero dejándola gruesa, de unos tres centímetros. Cortamos con un cortapastas de diámetro adecuado y metemos cada porción en una cavidad del molde para muffins, que habremos engrasado previamente, si no es de silicona. Apretamos con los dedos para compactar cada porción y metemos el molde al horno, media hora. A los quince minutos sacamos los moldes y los giramos para que los polvorones se tuesten homogéneamente. Pasada la media hora sacamos y dejamos enfriar en los moldes. Una vez entibiados, se sacan y se espolvorean de azúcar glas a través de un colador, et voilà.
Divertíos mucho, felices fiestas... Un año más, sobreviviréis.



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